Tuesday, May 12, 2015

Conocer la tristeza, para ser feliz! Parte 2

En la hora más dificil de nuestras vidas, eramos Raúl y yo... Solo nosotros! Entramos solos, pero con la certeza de que todos estaban orando por nosotros!

Acomodan nuestra camilla en un espacio para preparar todo antes de seguir. Llega el anestesiólogo (un hombre que en minutos se volvió mi soporte y me daba valor). Pasaban los minutos y mi doctor no llegaba, el anestesiólogo iba a retirarse y nos estaban quitando el cuarto para realizar otra cesárea.

No era suficiente estres ya el saber que mi hijo nacería muy prematuro? Y ahora me caían más problemas... Y ZAZ! Se hizo la luz! Llegó mi doctor y como se dice en buen panameño: fue pal cuero de una!

Los minutos se hacían eternos y yo intentaba ocultar mi preocupación bajo un positivismo que contagió a todos en la sala. Todos tenemos diferentes maneras de enfrentar las dificultades, pues la mía es sacarle una sonrisa a cada situación! Suena algo inmaduro, no? Pero por el contrario, requiere mucho más esfuerzo, ya que te guardas el dolor para ti.

1:44pm el momento esperado, escucho un llanto que jamás olvidaré. Era la primera vez que lo escuchaba pero, para mi, sonaba tan familiar. Mis ojos recorrian la habitción buscándolo, entre el tumulto de gente y voces. Intenté mover mis brazos, cuando recordé que me los habían amarrado a la camilla y rogué pra que me lo soltaran.

Cinco segundos... Tan solo nos dieron cinco segundos para conocernos. Y yo sólo pude decirle: "Te amo, papi. Todo va a estar bien!" Y se lo llevaron... A enfrentar la batalla de su vida. Cómo iba a lograrlo si me alejaban de él? Él tenia pocos minutos de vida y ya debía luchar... y solo?

El doctor siguió con el proceso de "cerrado" y allí fue cuando me dijo que la placenta ya se estaba desgarrando, que si hubiesemos esperado más, quién sabe lo que habría pasado con ambos! Y ese proceso fue un poco tedioso... Vi batallar tanto al doctor con mi cuerpo, que en mi inocencia le dije: "si le está dando problema, corte grasa y así cierra mejor!". Las risas se apoderaban del salón de operaciones.

Luego que acabó todo el procedimiento, agradecí a todos los involucrados y me trasladaron a la sala de recobro, a la cual yo denominé: sala de tortura. Y no es porque me hiciesen algo malo, sino porque estuve toda esa hora pensando en mi hijo. No sabía nada de él y no iba a saber nada hasta que me regresaran a mi habitación. Sesenta minutos pensando en ese rostro y que lo único que recordaba era la forma de su boquita y su cuerpo frágil.

Al llegar a la habitación estaban todos esperandome. Allí supe una noticia agridulce: Raúl Andrés estaba bien, pero debía pasar de 4 a 6 semanas en incubadora. Y aún nadie podía verlo. Tuve que aguantar el llanto y sonreir a todos los que fueron a visitar. Debía mostrar que no sentía dolor, y a decir verdad, no sentía dolor físico... Pero por dentro, en mi corazón, no paraba de llorar.

Raúl Andrés estuvo 38 días hospitalizado, y no hubo un día de esos en que no llorara em mi soledad. No podía llorar frente a Rey, ya que era egoista. Él también sufría, pero yo debía ser fuerte para con mi esposo.

Los días más difíciles? Fueron muchos, casi todos, pero unos más que otros:
- El día en que me dieron de alta: cada madre, luego de dar a luz, se va a casa con su hijo en brazos. Yo no. Salí con las maletas y globos, pero sin bebé.
- El fin de semana siguiente a mi salida: pensábamos distraernos, en realidad Rey lo necesitaba más que nunca, podía verlo en su rostro. Pero hubo un problema y debido a ello, nos sentimos más solos, sentimos bastante dolor por ello.
- El 24 de diciembre: ese día nos dieron una terrible noticia. Los examenes que le practicaron a Raúl salieron alterados y debían practicarle una punción lumbar, para descartar meningitis. Ese fue uno de los pocos días que no pude ocultar mi dolor frente a Rey y rompí en llanto.

Mi hijo nos dio una lección de valor, fuerzas y ganas de vivir! No falté a verlo ninguno de los 38 días.  Ni cuando no tenía quien me llevara al hospital, iba por mis medios, pero no podía fallarle a mi hijo.

Fue triste y doloroso? Si! Pero sabía que debía pasar eso para conocer la felicidad absoluta! Hubo pocos días en los que lloré de felicidad frente a Raúl: la primera vez que me lo dieron a cargar, la primera vez que se pegó a mi pecho, y la primera vez que lo vi fuera de la incubadora. En esas veces yo no era la única que lloraba, las enfermeras compartían mis alegrías, al igual que las madres y padres de los otros bebés de la sala.

Hoy miro hacia atrás y sé que valió la pena. Hoy sé que no cambiaría nada, porque todo me trajo a mi presente... y mi presente es HERMOSO! Despierto cada mañana al lado de dos hombres maravillosos (uno pequeño y otro 37 años más pequeño).

Si tienen un problema, piensen en que será eventual, y que sus vidas no se deben detener por eso! Sigan adelante, se lo deben a su yo del futuro!

Raúl Andrés me hizo conocer días tristes... Pero hoy, en cada minuto, llena mi corazón de felicidad...

Monday, May 11, 2015

Conocer la tristeza, para ser feliz! Parte 1

Hoy un amigo me recordó uno de mis post pasados y por eso he decidido volver a escribir.

Quienes leen esto, estan por lo menos en alguna de mis redes sociales y sabe por el camino que he atravesado (en los post anteriores también pueden descubrir parte de mi historia).

Hace ya casi un año descubrí una noticia que me cambió la vida, que me hizo ver que los milagros existen: estaba embarazada! Y es graciosa la forma en la que me enteré...

Mi esposo y yo teníamos meses sin hacer tratamientos de infertifilidad, ya que habíamos gastado mucho y sin obtener resultados (aparte de que era doloroso ver siempre resultados negativos). Ibamos justo a iniciar una nueva ronda de tratamiento, pero el doctor que me revisó en ese momento me dijo que ese mes yo NO iba a ovular, así que debía esperar a tener el periodo para poder hacerme más examenes. Y en esos meses mi periodo era irregular, asi que esperé... Hasta que un día, en el que ya estaba cansada de esperar, decidí hacerme la prueba de embarazo. Yo siempre había dicho que Morphy la tenía conmigo y que si me iba a hacer la prueba, me iba a venir la menstruación, así que a eso fui. De regreso de la sacada de sangre (iba manejando con un brazo porque el otro debía mantenerlo doblado por 5 minutos), trepé el carro en la garita del apartamento y flatié una llanta... El mundo conspiraba conta mi... Cuando llegó Rey, y luego de cenar, fuimos en búsqueda del resultado, con 0.0% de esperanza de ver un positivo. Las lágrimas se apoderaron de mi rostro cuando abrí el sobre y sólo pude reaccionar abrazando a mi esposo... Era el momento que tanto esperaba y NO estaba preparada para ello.

Decidimos llamar a nuestro doctor de confianza y nos dio cita de inmediato para empezar a cuidar de ese pequeño ser, cuanto antes! Por esas casualidades de la vida, el doctor decidió recetarme aspirina, entre todo el conjunto de pastillas... Y me sentía bien!

Día a día surgieron los cambios en mi cuerpo, comenzando por las naúseas y vómitos (bajé de peso los primeros meses); un bulto, que ya no era gracias a McDonalds, se apoderaba de mi vientre; y un brillo inusual desprendía de mi ser.

Decidimos hacer sacrificios, yo dejaría mi empleo para poder cuidar de ese ser que crecía en mi; Rey tuvo que desprenderse del carro que tanto quería, para que pudieramos comprar uno seguro para el bebé; y mantuvimos el secreto lo más que pudimos.

Todo iba bien, iba... En la cita del 6to mes, el doctor detectó que estaba a poco de sufrir de preeclamsia, que debía cuidarme más y controlar mi presión. Tuve el apoyo de mi familia y amigos, dándome ánimos... Pero en silencio, lloraba. Tenía tanta ilusión con este embarazo y me sentía culpable de que mi cuerpo no fuese lo suficientemente fuerte para cuidar de mi hijo.

Las citas con el doctor empezaron a ser más frecuentes y tenía que mantenerlo al tanto, día a día, de mi estado.

Una tarde, el 5 de diciembre, todo cambió! Empecé a sentir los sintomas de alerta (aquellos que el doctor me había indicado que eran peligrosos) y cuando llegué al consultorio, ya me estaba esperando con una orden de hospitalización. De no ser por las fuerzas y ánimos que recibía de mi suegra y esposo, no sé lo que habría pasado.

Esa noche fueron mi familia y mis mejores amigos a visitarme. No estabamos solos. Raúl y yo teníamos a quienes nos amaban cuidando de nosotros. Pero ni aún así, podía dejar de sentir miedo. En las noches, cuando estábamos solos, yo tocaba mi barriguita al compás de una canción de cuna, para hacerle saber que Mami estaba allí. Pasé el día de las madres en esa cama de hospital... Me dieron salida el martes 9, al medio día. Y decidimos quedarnos donde mi suegra hasta que el bebé naciera, ya que allí tendría ayuda 24/7. Lo que no sabíamos era que no faltaba mucho para ello...

Antes de darme de alta, mi doctor me informó que en mis examenes se mostraba lo que me estaba afectando, era algo llamado anticuagulante lúpico, y que debido a eso, podía perder al bebé en el primer o en el último trimestre. Y que esto no había sucedido gracias a las aspirinas que, sin razón alguna, él me había recetado al inicio del embarazo!

El jueves 11 en la tarde, volví a sentir aquellos sintomas de alerta y corrimos al hospital! Al llegar le dije, de forma jocosa, al doctor: "A las cuántas hospitalizadas salgo de aquí con el bebé en brazos?" Y su respuesta me dejó perpleja: "Tu no vas a salir del hospital hasta dar a luz a tu bebé"!

Esa madrugada tuve un episodio de mareo fuerte, con zumbidos en el oido que fue casi eterno, al contarle al doctor cuando pasó de visita me dijo: "bueno mama, tu hijo nace mañana!" En ese momento no sabía cómo reaccionar... Fui un manojo de nervios, y empeoró cuando caí en cuenta que mi hijo nacería un 13 de diciembre!! Esa fecha en la que dos años atrás había perdido a mi bebé!

Casi no dormí aquella noche, en mi insomnio le escribí una carta a mi esposo. En la carta le pedía que si lo ponían a escoger, que eligiera al bebé sobre mi... fue duro escribir eso, pero era el sacrificio que estaba dispuesta a pagar por mi hijo. A las 12md ya estaba lista para bajar al cuarto de operaciones, mi esposo, mi suegra y cuñada nos acompañaban. Y en la entrada de la sala de operaciones le dijeron a mi esposo que por política del hospital no se le permitía acompañarme ya que solo tenía 30 semanas de gestación y era un procedimiento riesgoso, así que de allí en adelante, eramos Raúl y yo solamente!

Lo que pasó después, se los dejo para una 2da parte.

Monday, May 5, 2014

4 de mayo....

Luego de lo sucedido ayer, mucha gente se pregunta: ahora dónde están los CD? Qué harán y de comerán si ya no beben "la teta del gobierno"?

Les respondo como Marlene Edith Castillo Pimentel de Rangel:

Yo ingresé a Cambio Democrático en Agosto del 2007, no lo hice buscando un puesto político, ni mucho menos buscando un beneficio personal. Lo hice porque sus ideales, eran y son con los que más me identificaba.

Cada día que llevo inscrita, he crecido como persona, he aprendido con el hablar con tanta gente de diferentes clases sociales, he participado de diferentes actividades en las que mi recompensa ha sido ver esa sonrisa en la cara del necesitado.

Pero esto me lleva a decirles lo siguiente, para mi... era MUCHO más FÁCIL que no ganara José Domingo Arias.

¿Por qué?
- Por que podía dedicarle tiempo a mi familia y amigos.
- Por que al no ganar, no iba a sentir la responsabilidad de ayudar a crear un mejor gobierno que el anterior (ya que tenia que ser un gobierno impecable).
- Por que al fin podria dedicarle ese tiempo a las pocas materias que me faltan para culminar mj carrera y optar por otra carrera más.
- Por que podré ayudar a mi esposo en su empresa y ayudarla a crecer.
- Por que podré dedicarme el tiempo necesario para bajar de peso y poder chequearme todas mis enfermedades.
- Por que al fin tendré el tiempo para seguir un tratamiento de infertilidad sin interrupciones.
- Por que tendré la oportunidad de estar del lado de la oposición (que es lo más fácil del mundo) y ser fiscalizadora de lo bueno, lo malo y lo feo que haga el nuevo gobierno.

Y aún me quedan muchas más razones, pero ustedes se preguntarán: ¿Entonces, por qué apoyabas a José Domingo Arias?

Fácil: Para mí parecer, José Domingo era el mejor candidato. Es una persona conciliadora, amable, se preocupa por la gente y tiene una trayectoria IMPECABLE! El Plan Panamá Más de JDA tenia las mejores propuestas.

Doy gracias a Dios por darme la oportunidad de pasar por todo lo que he vivido; por darme una nueva familia: Cambio Democrático y Generación Más Cambios; y por bendecir a mi Pais con una democracia, la cual es envidia de otros paises de la región.

Felicidades a los ganadores y espero que podamos ser tan tolerantes como lo exigimos.

Thursday, February 27, 2014

una madre sin bebé

Sé que es tan repetitivo y hasta debe ser cansón para ustedes escucharme hablar o escribir sobre el ser madre, la fertilidad o lo mucho que anhelo tener un bebé.

Cuando tuve la dicha de quedar embarazada, tenia el temor de no ser una buena madre, hacer alguna cagada o que mis hijos me odiaran. Pero con el pasar del tiempo he llegado a la siguiente conclusión: Soy una Madre sin un bebé!

Analicemos qué hace una mamá:
1. Da su vida por sus hijos: aunque no los tenga, estuve a punto de perder mi vida con mi embarazo, y con todo y que perdi a mi bebé, siento que lo amé más que nadie. En este punto también quiero señalar que los tratamientos de fertilidad a los que me tengo que someter 24/7 debilitan mi cuerpo y causan que mis otras enfermedades vuelvan a surgir; pero no me importa... es un sacrificio que desde ya hago por mis futuros hijos.

2. Gastan cada centavo en sus hijos: lo que gano mensual (que en realidad es un buuuen salario) no alcanza ni para la mitad de lo que gasto en un mes de tratamiento... y llevo así más de un año. Aquí hago una pausa para señalar que me da tristeza que los tratamientos de fertilidad no sean cubiertos por los seguros privados, ni tan solo un porcentaje de ellos... aquellos que estamos en tratamientos de fertilidad no lo hacemos xq nos da la gana, ni por pasar el tiempo, lo hacemos xq en verdad queremos un bebé con todo nuestro corazón, y no lo vamos a dejar tirado en una cuneta o pasando hambre.

3. Educan con amor: Sí, xq aunque a mi me entraban a correazos cuando me portaba mal, siento que mi madre me educó con amor. Yo tengo a mis sujetos de prueba (sobrinos y los hijos de amigos y familiares), y con ellos practico como si fuesen mis propios hijos. Si debo regañar xq hicieron algo mal, les muestro en qué fallaron, lo que eso causa y les digo cómo deben corregirlo. El momento "más tedioso" con los niños es la hora de la comida; pero cuando me toca darle de comer a mis sobrinos, por ejemplo, de verdad que comen, no lloran ni se portan mal... mi truco? llego a un deal con ellos (los hace sentirse que son grandes y les tengo confianza), pero sin perder el respeto de que YO soy el adulto.

Podria seguir enumerando las cosas que hoy en día hago, los dolores por los que atraviesa mi cuerpo y que debo ocultar bajo una sonrisa y positivismo frente a mi esposo, las veces en las que mi vida ha estado en riesgo, los milagros que debo hacer para que mis jefes entiendan mis enfermedades y aún así siga trabajando con ellos... miro al pasado y al recordar que dudaba de mis cualidades de madre, me digo a mi misma: lo eres! Sólo te falta el bebé...

Monday, May 27, 2013

Mi historia de terror!


Me sugirieron que escribiera la historia de cómo perdí a mi bebé el año pasado. No lo había hecho, quizás por dolor, ya que recordar todo lo que pasé aún tiene efectos en mí.

Como la mayoría de los que me leen saben, yo estuve en tratamiento de fertilidad para poder ser mamá (algo que anhelo como toda mi alma), y para dicho tratamiento, fui a la clínica IVI Panamá (están frente a ASSA de Calle 50), ya que antes me había consultado con ellos y según su amplia experiencia en España, nos decían que eran los mejores.

Luego de casi tres meses de tratamiento, quedé embarazada. Como tenía que llevar un calendario con todas mis fechas, me enteré muy temprano del embarazo, por lo que acudimos inmediatamente a cita con el ginecólogo, el Dr. Saúl Barrera. En esa primera cita me mandaron unas pastillas de hormonas, diferentes a las que ya estaba tomando, por sólo 15 días.

A dos días de acabar esas pastillas, tuvimos cita de nuevo con el ginecólogo. En esa consulta pudimos escuchar los latidos del bebé, y fue tan real. Para nosotros, que aún no creíamos en que pudimos quedar embarazados, fue tan lindo. De allí ya estábamos más emocionados aún con nuestro bebé.

En esa consulta el doctor me dice que ya puedo suspender las hormonas, porque ya mi cuerpo debe crearlas. Haciendo un poco de historia, les recuerdo que yo tengo ovarios poliquísticos y por ende, problemas al crear hormonas. Luego, nos pone cita para un mes después (10 de diciembre de 2012)

De aquí en adelante les hablaré con fechas y días exactos, ya que todo pasó tan rápido y recuerdo cada día como si fuese hoy.

Una semana antes de la cita, el jueves 6 de diciembre, yo me percato que comencé a sangrar,  por lo que procedía a llamar al teléfono de emergencia de la clínica y me respondieron que fuera urgente para allá.

Estando allá nos atiende otra doctora, me hace el ultrasonido y me comienza a dar mala espina. Le pregunto por los latidos del bebé; ya que la vez anterior se veían y escuchaban súper claritos y esta vez no se veía ni escuchaba nada;  ella me responde que estaban muy débiles y por esa razón no se escuchaban. Primera mentira.

Después de revisarme, me manda a inyectarme hormonas porque supuestamente el embarazo “se estaba deteniendo y el bebé no se estaba desarrollando como debía”. Por ello me mandó 3 inyecciones de hormonas (una jueves, otra sábado y la última el lunes).

El viernes 7 comienzo a ver señales de que ya me estaba infectando (tenía brotes que estaban llenos de “pus”, 5 en la cara, uno en la espalda y otro en el brazo). A esto no le di la tan importancia que debía.

El sábado 8, siguiendo con el tratamiento, me inyecto las hormonas.  Y  comienzan las fiebres altas en las noches.

El lunes 10, vamos a la consulta con el ginecólogo. Éste procede a hacerme el ultrasonido e identifica que “el bebé se ve como de  6 semanas, una semana menor con respecto al jueves 6”. A todo esto, yo debería tener casi 12 semanas.

Como consejo del doctor está en que me hiciera un examen de hormonas ese lunes y otro el miércoles y así determinar si el embarazo estaba detenido. Todo esto, teniendo él ya las evidencias de que ya el bebé no estaba vivo y que yo me estaba infectando cada día más.

El miércoles en la tarde recibí la llamada del doctor, en la que me daba la noticia oficial de que el embarazo se había detenido. Luego de decirme eso, me comenzó a hablar de los costos y la pre-autorización del seguro, que demoraban entre 24 y 48 horas, para que luego me hicieran el procedimiento.

Obvio que yo, entre mi dolor, no entendía lo inhumano que estaba siendo el doctor conmigo.

El jueves 13 de diciembre, en compañía de una gran amiga, voy a urgencias del San Fernando y en menos de 10 minutos ya tenía puesta venoclisis y habían llamado al Ginecólogo de urgencias a que fuera a atenderme.

Allí, por primera vez, me sentí en buenas manos. El Doctor siempre se mostró molesto por cómo me trataron e impresionado por los brotes de infección que ya estaba manifestando. Me tuvieron que inyectar penicilina por precaución.


Agradezco a July, Z y Rada, que estuvieron los 3 ese día a mi lado, sacándome una sonrisa y demostrándome que los amigos no sólo están en las buenas.


Ni los brotes de la cara, ni mucho menos la operación, me dolían tanto como el corazón que tenía destrozado.

Como consejo a todas aquellas mujeres que están en la misma situación que yo: Pregunten siempre cada cosa de su embarazo, cuestionen a sus ginecólogos y de ser necesarios busquen segundas y terceras opiniones. No pasen por la tortura que yo pasé.


Tuesday, November 20, 2012

Una nueva vida...


Hace 19 días me enteré de la mejor noticia que nadie me pudiese dar, estar embarazada. Aunque mi bebé en esta etapa está llegando al tamaño de una uva, ya lo amo con todas mis ganas y me ha cambiado la vida, enormemente!

Quienes me leen saben las pruebas que he tenido que pasar para llegar hasta este momento, los días de llanto e incluso sin esperanzas… Pero gracias a todas esas personas que me seguían impulsando a seguir, hoy mi anhelo de ser madre se está materializando.

Ya pasó lo esperado, salir embarazada. Pero, ¿qué sigue después?

Esta pregunta aún no tiene respuesta exacta, ya hemos asistido a 2 citas médicas y aún tenemos mil preguntas sin responder. ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo? ¿Es niño? ¿Es niña? ¿Saldrá sano? Y aunque el doctor hace lo mejor por responder mis inquietudes, nunca va a ser lo suficiente.

Pero dejando a un lado la etapa del embarazo, hoy estaba ya convenciéndome un poco más de la realidad y recordaba la película de  Katherine Heigl y Josh Duhamel, “Bajo el mismo techo”. La película trata de una pareja de esposos que fallece en un accidente, dejando a una bebé de meses al cuidado de los padrinos.



Esto me hizo pensar que desde ya debo prever ¿qué pasará con mi bebé en caso de que Reinaldo y yo le llegásemos a faltar? ¿Quién se hará cargo? ¿A quién le debo confiar mi bebé? Y aunque muchos lo vean prematuro, es algo a lo que todo padre le debe prestar atención desde el momento en que se entera.

El tener que pensar que debemos escribir un testamento me da “cosita”, pero deja un poco de tranquilidad al saber que aún pudiéndome pasar cualquier cosa, mi hijo(a) estará bien cuidado.

Este tema le ha dado más realismo a mi embarazo y lo que está por venir, pero el saber que lo estamos afrontando con tranquilidad, serenidad y seguros de lo que hacemos, me deja una sensación de que Reinaldo y yo seremos buenos padres.

Hay muchas aplicaciones, blog’s, libros y páginas web que enseñan a aprender del proceso y los cambios, pero hay algo que allí no dice: “AMA a tu familia en todo momento”. Recuerda: que aunque ahora el bebé juega el papel principal en tu vida, no debes descuidar a tu esposo/pareja e ir cultivando ese amor FAMILIAR a diario.

Aquí les dejo, como yo las llamo, las fotitos de mi bebé!

Semana 5 
La bolsita aún estaba chiquitita

Semana 7
 Ya le escuchamos hasta los latidos al bebé!


Thursday, September 20, 2012

Mi primera vez en el Rommel...


Fue un lindo martes en la ciudad de Panamá, en el que la mayoría de los habitantes lucían una prenda color rojo… por las calles se sentía la emoción.

Llegadas las 3:40 p.m. suena el teléfono en mi escritorio, la recepcionista me informa que mi esposo ha llegado, salgo y bajo junto con él al Mall para buscar esos sweters rojos que de sólo verlos se hincha mi pecho al recordar lo que para un país significa.

Llegamos a la primera tienda y justo el primero que agarramos le entallaba perfecto a Reinaldo y por desgracia no había ninguno que me quedara; la misma suerte corrí en las siguientes tiendas a las que corrí en busca de aquel artículo.

Al final quede comprando un t-shirt color rojo, simple, sin nada impreso; y un pantaloncito corto. Subí nuevamente a mi oficina para buscar mis pertenencias mientras Reinaldo, como siempre, buscaba algo de comer.

Como faltaba poco para la hora de salida de mi esposo, armamos un plan. Yo lo dejaría en la oficina y esperaría cerca a que él saliera para inmediatamente agarrar rumbo al estadio. Por qué incluyo esto en mi historia? Porque justo cuando Reinaldo se baja de mi auto, aparece una molestosa luz en el tablero del vehículo, y desde ya sabía que Murphy quería estropear mis planes. Sí señoras y señores, me estaba quedando sin gasolina.

Sin importarme esto, me fui a dar vueltas mientras mi esposo salía, en ese trayecto logré cambiarme de vestuario y ponerme lo que había comprado hacía unos minutos. Tengo un gran record cambiándome la ropa mientras manejo.

Cuando Rey por fin salió y lo recogí eran las 5:12 p.m. y ya se veía que el tranque iba a ser violento. Siendo aún ilusos pusimos el waze para tener una idea de lo que íbamos a tardar en llegar y para mi asombro salía que antes de las 6:00 p.m. llegábamos a los alrededores del estadio.

En las calles se sentía bastante la emoción, el corredor sur estaba llenísimo, pero los carros avanzaban despacio. Cuando salimos a las áreas de Chanis, el tráfico era más denso, pero aún así circulábamos…  Aunque ya no importaba tener que esperar un poco más, si estábamos cerca de nuestro destino.

Estacionamos el carro donde nos indicó un niño de unos 10 años, que quería ganarse unos cuantos dólares ayudando a la gente a conseguir estacionamientos. Por cosas del destino, este era uno afuera de la Iglesia San Judas Tadeo, y justo cuando nos bajamos iba entrando alguien a ella y se le podía escuchar lo furioso que estaba contra nosotros.

Desde que pisamos los terrenos fuera del Rommel Fernández se veía la emoción… Todo era ROJO! Mucha seguridad en el área fue algo que me gustó. Pedimos que nos indicaran por dónde debíamos entrar y en el camino nos topamos con conocidos.

En mi caso, como íbamos con un grupo grande, que incluía una banda independiente, fue bastante complicada la organización de dónde nos sentamos y quién falta y demás.

Ya instalados, hubo un incidente con un gorila, porque eso era: un gorila. Un simio que sólo por simular fortaleza, pero sin nada en el cerebro, creía que nos podía intimidar. Quién era este gorila? Un seguridad del “Vicepresidente” que tenía esa área reservada para él y no quería que nadie ni oliera cerca de allí. Qué feo fue eso.

Desde que la banda independiente llegó, no dejé de saltar y gritar cual loca desquiciada queriendo así darle buenas vibras a mi país. Mientras, bebía mi par de vasos de cervezas, como dice el panameño: “para entrar en ambiente”.

Los 11 protagonistas salieron a la cancha y se veía en ellos la emoción. Sí, digo 11, porque sólo cuento a los de mi país, no a los intrusos que llegaron desde Canadá.

Fue una lluvia de emociones lo que sentí al escuchar las notas de mi Himno Nacional sonar en aquel estadio. Con la mano en mi pecho me sentí orgullosa de nacer en Panamá. Y justo cuando me emocionaba cantando, me pausaron.

Luego del pitazo inicial, todo fue emoción, gritos y pintas iban, pintas venían… Yo he estado en lugares con gente revoltosa, pero eso era algo sin igual… Miles de personas con las mismas ganas de ver a su equipo golear!

Me descuidé un momento de y de repente la gente gritaba más fuerte, cuando miro a la portería contraria… GOOOOLLLLLLLL!!! Y un baño de cervezas me cae encima! Decir que todo eso era una locura es quedarme corta.

Luego de la celebración, continúa el juego y cerca de otra jugada de gol, se va la luz… Se detiene el juego, pero sigue corriendo el tiempo y así también mientras pasaba cada minuto, pasábamos más pena a nivel internacional. El problema fue un bajón a nivel de todos los alrededores del estadio, sí, Electra Noreste y Unión Fenosa troleando el juego.

Después de un tiempo me comencé a marear y decidí sentarme (estuve hasta ese momento de pie, toda la distancia)… Luego de agarrar fuerzas volví a pararme y justo cuando le decía a Reinaldo que al minuto 60 nos fuéramos, cayó el 2do GOL!

Más de 20 mil personas en el estadio saltaron y celebraron y Blas Pérez fue el causante de tal hazaña… Luego me enteré que el gol fue dedicado a su papá, quien falleció hace meses.

Ya después de ese gol, sólo pude aguantar unos minutos más y nos fuimos… Aún permanecían agentes de policía en todos lados, custodiando que todo, preservando nuestra seguridad.

Está de más decir que en las próximas ocasiones en las que juegue la Selección de Panamá en el Rommel Fernández, estaré allí… gritando y aplaudiéndolos,  como los campeones que los considero.