Thursday, March 22, 2012

Volviendo a ser yo

Cómo empezar a escribir palabras que hasta son difíciles para mi pronunciar?

Hace unos días atrás me aparte de ese mundo paralelo de fantasías en el que me gusta sumergirme gran parte del día, ese mundo que muchos llaman Twitter. Por qué lo hice? Me cuesta aceptarlo pero muchas veces eso puede traer problemas a tu realidad y por ello y mi bien lo hice.

Qué vemos a diario en Twitter? Dramas, indirectas, cizañas, consejos, palabras de aliento y cariño, etc… es un torbellino de “de todo un poco”, pero si uno se toma a pecho ciertas cosas, puede llegar a causar daño profundo.

Y qué he hecho durante el tiempo que dejé de dedicarle a “twittear”? Bueno, seguir con mi vida… Trabajar, resolver asuntos de pareja, preocuparme por mi salud, y aunque de risa pronunciarlo… Dejar de pensar en 140 caracteres.

Cuesta, al inicio es bastante difícil… Sé que la mayoría de los que leen este blog son igual que yo y han pensado en 140, ó han dicho en algún momento (así sea para sus adentros) “esto debo twittearlo”.

Porqué lo hacemos? Porque hay cosas que muchas veces no se pueden gritar a los 4 vientos porque los que están a tu lado te mirarán como loco, o muy bien algo que quieras decirle a quien tienes al lado y prefieres twittearlo, para escudarte en el que eso pudo haber sido con otra persona…. Hay muchas razones.

Ya sé que no me muero sin twitter! Aunque confieso que tuve que utilizarlo para stalkear a ciertas personitas que amo mucho (sí, con ustedes Alicia y Rosario) y para ver esos lindos mensajes que decían: “te extrañamos Marlene”!

Pero como le respondí a varios esta semana, eso fue justo y necesario… Y más porque pude canalizar esa energía gastada en mí… suena egoísta? Lo siento, pero soy humana y necesito dedicarme tiempo cada cuanto… más si ando jodiendome lo tan seguido que me jodo.

Por ejemplo, esta semana me revivieron dos problemas en mi mano izquierda (Síndrome del Túnel Carpiano y Síndrome de De Quervain) y por si no fuera poco, me salió un nuevo problema en el brazo derecho (se me desgastó con algo y ahora debo hacer fisioterapia).

Y al ver lo que estaba pasando en mi vida, tuve que recurrir a una gran amiga para que me diera palabras de aliento, cuando normalmente yo soy quien se las da a ella… Ella me recordó que yo no soy de deprimirme por las cosas, que todo en esta vida tiene solución, y me controló cuando ya me estaba poniendo dramática (ya que de la mano izquierda me tengo que operar pronto). Gracias Alicia por ayudarme a volver a ser yo.
Luego de todo, twitter no sólo trae dramas, peleas, cizañas, etc… trae buenas amistades, y eso lo agradezco!

Volveré a ser yo, a llevar mi cabeza en alto, a sonreírle a la vida… No le tengo que demostrar nada a nadie… yo soy YO y nadie puede contra mí.

Thursday, March 15, 2012

Marlene y el país de las Maravillas!

Hace tiempo quería comentarles un poco más sobre mí, sobre mi infancia, adolescencia y ahora de vieja (sí, me siento vieja a mis 25 años).
He recibido muchos comentarios de que yo a veces soy muy feliz para ser verdad…. Pero si ustedes supieran lo que fue mi infancia, supieran que lo que vivo ahora es mi completa felicidad.
Yo soy la tercera de cuatro hermanos; la mayor, Angélica; el segundo, Harold; y nosotros, los mellos, Marvin y yo.

Comienzo contándoles que mi madre casi muere al nacer nosotros, ya que el doctor, justo antes de iniciar la cesárea, le informa a mi mamá que su barriga estaba muy pequeña y que uno de nosotros nacería muerto. Pues gracias a Dios se equivocó y estamos nosotros vivitos y coleando.
A los 4 años sufrí un episodio trágico en mi vida, al intentar cruzar la cerca de la casa, ya que iba fugada a la tienda, mi hermano me empujó y quedé enganchada y colgando por el cuello… aún tengo mi cicatriz que me recuerda que sobreviví a eso… y a mi hermano le queda el tormento de que pudo haber acabado con mi vida en ese relajito.

Desde que entré a kinder fui independiente, hacía mis tareas sola, sin ayuda de mis padres; hasta lavaba mi ropa, como las madres acostumbran a las hijas a hacerlo cuando salen de bañarse; ayudaba a mi madre en los quehaceres; y siempre fui parte del cuadro de honor.

Pero esa parte de mi vida suena excelente, lo que no les he contado aún es que por fuera mi familia se veía como una familia ideal, pero por dentro era un tormento vivir allí.

En mi casa hubo violencia doméstica. Mi padre golpeaba a mi mamá cada vez que llegaba borracho a la casa y ella descargaba su ira con nosotros, ya que no lo podía hacer con él. Desde que nací la familia de mi papá vivia en nuestra casa, pero luego de un incidente en el que mi mamá los sacó a punta de agua caliente, no les quedó más remedio que irse de la casa.

Mis hermanos y yo siempre apoyamos a mi mamá y por más que fuésemos pequeños, la defendíamos, nos poníamos por delante de ella cada vez que mi padre iba a entrarle a golpes. Fue algo duro, pero me hizo madurar y ver que la vida no era color de rosa.

En  mis adentros, en mi recámara, jugaba con mis peluches, sola… y en esos juegos siempre imaginaba mi país de las maravillas, mi cuento de hadas… Anhelaba con ese principe azul que entrara en mi “Castillo” y me rescatara. Qué irónico, mi apellido paterno es “Castillo”.

Luego de todas esas cosas y ya cuando la situación de violencia se estaba neutralizando en mi familia, llegó la peor tragedia de todas las que me pudieron suceder a lo largo de mi vida y la de mi familia… Mi madre calló un día inconsciente. Sí, de la nada, así nada más… un día simplemente no despertó. Raro, no? Hasta el día de hoy no le han dado una razón o justificación médica, pero mi madre no está bien. Ella luego de eso y de pasar 17 días en un hospital, no ha quedado bien, ya que tiene lagunas mentales. Me pregunta algo ahorita y a los 5 minutos me vuelve a preguntar lo mismo.

No fue fácil ser una adolescente y sobrellevar eso, ya que es cuando más necesitas a tu mamá… Cómo lo hice? Bebiendo.

Me escapaba de mi realidad, iba a fiestas, me “despejaba”… Fue una época difícil, debo aceptarlo, pero qué más se le puede pedir a una joven de 16 años que prácticamente pierde a su madre. Y digo prácticamente porque ya mi mami no es la misma de antes.

No fui a mi graduación y eso que formaba parte del cuerpo honorífico, ni mucho menos al baile… pero fue por pura rebeldía y tristeza… Quién iba a aplaudirme cuando yo agarrara mi diploma? Mi madre no iba a estar allí, mi papá tenía que trabajar, al igual que mis hermanos…

Luego de graduarme, me llamaron para trabajar en el lugar en el que hice mi práctica (RCM), y como siempre digo, esa fue mi escuelita. Me ayudó a madurar y ver el mundo real. Salir de mi cueva y mi mundo de hadas y darme cuenta de lo bueno, lo malo y lo feo.

Tuve dos decepciones amorosas que he convirtieron en una HP. Y por más lágrimas que solté, nunca alivié mi dolor, hasta una noche en la que rezando le pedí a Dios que me convirtiera ese hombre de mis sueños, ese principe azul con el que siempre soñaba, en realidad. Que llegara esa persona que le diera luz a mi vida… Y justo allí, adivinen quién llegó? Reinaldo.

Una persona que tiene una familia unida, en la que se respira amor y respeto…  la familia que siempre soñé. Y me ofreció no sólo su amor, sino también el de su familia…

A los meses de estar de novia con Reinaldo, explotó una bomba en mi casa… Mi hermana! Ella se enojó conmigo y comenzó a amenazarme luego de que un día la captara teniendo relaciones con su novio (hoy esposo) en nuestro propio cuarto.

Ese día puse a mi papá a escoger: o hacia que mi hermana se calmara y ambas tuviéramos todo 50/50 ó yo me iba de la casa…. Es fácil adivinar ya cuál fue su respuesta, esa misma tarde saqué todas mis pertenencias de la casa. Y durante todo ese momento Reinaldo estuvo a mi lado, me ayudó, compartió gastos conmigo y de la nada quedamos viviendo juntos.

Los primeros meses fueron para adaptarnos, ya que convivir con otra persona es tan difícil, pero lo logramos…. Y hoy en día somos marido y mujer.

Luego de leer el resumen de mi vida, y de ver mi realidad, cómo creen que me siento?

Pasé por muchas cosas de niña, estuve a punto de irme de la casa en repetidas ocasiones cuando tenía menos de 10 años. Y ver que todo fue cambiando poco a poco para mejor, me ha dado esa serenidad en mi vida.

Yo sé que quizás no tenga un Castillo, ni sea una princesa o tenga una piscina de dinero… pero SOY FELIZ con lo que tengo.

Para mí, lo que hoy en día tengo, es mi completa felicidad… Y eso no tiene precio.

Es por ello que quiero ver felices a aquellos seres queridos, por que sé qué es pasar por lo peor y saberse levantar.