Sé que es tan repetitivo y hasta debe ser cansón para ustedes escucharme hablar o escribir sobre el ser madre, la fertilidad o lo mucho que anhelo tener un bebé.
Cuando tuve la dicha de quedar embarazada, tenia el temor de no ser una buena madre, hacer alguna cagada o que mis hijos me odiaran. Pero con el pasar del tiempo he llegado a la siguiente conclusión: Soy una Madre sin un bebé!
Analicemos qué hace una mamá:
1. Da su vida por sus hijos: aunque no los tenga, estuve a punto de perder mi vida con mi embarazo, y con todo y que perdi a mi bebé, siento que lo amé más que nadie. En este punto también quiero señalar que los tratamientos de fertilidad a los que me tengo que someter 24/7 debilitan mi cuerpo y causan que mis otras enfermedades vuelvan a surgir; pero no me importa... es un sacrificio que desde ya hago por mis futuros hijos.
2. Gastan cada centavo en sus hijos: lo que gano mensual (que en realidad es un buuuen salario) no alcanza ni para la mitad de lo que gasto en un mes de tratamiento... y llevo así más de un año. Aquí hago una pausa para señalar que me da tristeza que los tratamientos de fertilidad no sean cubiertos por los seguros privados, ni tan solo un porcentaje de ellos... aquellos que estamos en tratamientos de fertilidad no lo hacemos xq nos da la gana, ni por pasar el tiempo, lo hacemos xq en verdad queremos un bebé con todo nuestro corazón, y no lo vamos a dejar tirado en una cuneta o pasando hambre.
3. Educan con amor: Sí, xq aunque a mi me entraban a correazos cuando me portaba mal, siento que mi madre me educó con amor. Yo tengo a mis sujetos de prueba (sobrinos y los hijos de amigos y familiares), y con ellos practico como si fuesen mis propios hijos. Si debo regañar xq hicieron algo mal, les muestro en qué fallaron, lo que eso causa y les digo cómo deben corregirlo. El momento "más tedioso" con los niños es la hora de la comida; pero cuando me toca darle de comer a mis sobrinos, por ejemplo, de verdad que comen, no lloran ni se portan mal... mi truco? llego a un deal con ellos (los hace sentirse que son grandes y les tengo confianza), pero sin perder el respeto de que YO soy el adulto.
Podria seguir enumerando las cosas que hoy en día hago, los dolores por los que atraviesa mi cuerpo y que debo ocultar bajo una sonrisa y positivismo frente a mi esposo, las veces en las que mi vida ha estado en riesgo, los milagros que debo hacer para que mis jefes entiendan mis enfermedades y aún así siga trabajando con ellos... miro al pasado y al recordar que dudaba de mis cualidades de madre, me digo a mi misma: lo eres! Sólo te falta el bebé...
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