Monday, May 27, 2013

Mi historia de terror!


Me sugirieron que escribiera la historia de cómo perdí a mi bebé el año pasado. No lo había hecho, quizás por dolor, ya que recordar todo lo que pasé aún tiene efectos en mí.

Como la mayoría de los que me leen saben, yo estuve en tratamiento de fertilidad para poder ser mamá (algo que anhelo como toda mi alma), y para dicho tratamiento, fui a la clínica IVI Panamá (están frente a ASSA de Calle 50), ya que antes me había consultado con ellos y según su amplia experiencia en España, nos decían que eran los mejores.

Luego de casi tres meses de tratamiento, quedé embarazada. Como tenía que llevar un calendario con todas mis fechas, me enteré muy temprano del embarazo, por lo que acudimos inmediatamente a cita con el ginecólogo, el Dr. Saúl Barrera. En esa primera cita me mandaron unas pastillas de hormonas, diferentes a las que ya estaba tomando, por sólo 15 días.

A dos días de acabar esas pastillas, tuvimos cita de nuevo con el ginecólogo. En esa consulta pudimos escuchar los latidos del bebé, y fue tan real. Para nosotros, que aún no creíamos en que pudimos quedar embarazados, fue tan lindo. De allí ya estábamos más emocionados aún con nuestro bebé.

En esa consulta el doctor me dice que ya puedo suspender las hormonas, porque ya mi cuerpo debe crearlas. Haciendo un poco de historia, les recuerdo que yo tengo ovarios poliquísticos y por ende, problemas al crear hormonas. Luego, nos pone cita para un mes después (10 de diciembre de 2012)

De aquí en adelante les hablaré con fechas y días exactos, ya que todo pasó tan rápido y recuerdo cada día como si fuese hoy.

Una semana antes de la cita, el jueves 6 de diciembre, yo me percato que comencé a sangrar,  por lo que procedía a llamar al teléfono de emergencia de la clínica y me respondieron que fuera urgente para allá.

Estando allá nos atiende otra doctora, me hace el ultrasonido y me comienza a dar mala espina. Le pregunto por los latidos del bebé; ya que la vez anterior se veían y escuchaban súper claritos y esta vez no se veía ni escuchaba nada;  ella me responde que estaban muy débiles y por esa razón no se escuchaban. Primera mentira.

Después de revisarme, me manda a inyectarme hormonas porque supuestamente el embarazo “se estaba deteniendo y el bebé no se estaba desarrollando como debía”. Por ello me mandó 3 inyecciones de hormonas (una jueves, otra sábado y la última el lunes).

El viernes 7 comienzo a ver señales de que ya me estaba infectando (tenía brotes que estaban llenos de “pus”, 5 en la cara, uno en la espalda y otro en el brazo). A esto no le di la tan importancia que debía.

El sábado 8, siguiendo con el tratamiento, me inyecto las hormonas.  Y  comienzan las fiebres altas en las noches.

El lunes 10, vamos a la consulta con el ginecólogo. Éste procede a hacerme el ultrasonido e identifica que “el bebé se ve como de  6 semanas, una semana menor con respecto al jueves 6”. A todo esto, yo debería tener casi 12 semanas.

Como consejo del doctor está en que me hiciera un examen de hormonas ese lunes y otro el miércoles y así determinar si el embarazo estaba detenido. Todo esto, teniendo él ya las evidencias de que ya el bebé no estaba vivo y que yo me estaba infectando cada día más.

El miércoles en la tarde recibí la llamada del doctor, en la que me daba la noticia oficial de que el embarazo se había detenido. Luego de decirme eso, me comenzó a hablar de los costos y la pre-autorización del seguro, que demoraban entre 24 y 48 horas, para que luego me hicieran el procedimiento.

Obvio que yo, entre mi dolor, no entendía lo inhumano que estaba siendo el doctor conmigo.

El jueves 13 de diciembre, en compañía de una gran amiga, voy a urgencias del San Fernando y en menos de 10 minutos ya tenía puesta venoclisis y habían llamado al Ginecólogo de urgencias a que fuera a atenderme.

Allí, por primera vez, me sentí en buenas manos. El Doctor siempre se mostró molesto por cómo me trataron e impresionado por los brotes de infección que ya estaba manifestando. Me tuvieron que inyectar penicilina por precaución.


Agradezco a July, Z y Rada, que estuvieron los 3 ese día a mi lado, sacándome una sonrisa y demostrándome que los amigos no sólo están en las buenas.


Ni los brotes de la cara, ni mucho menos la operación, me dolían tanto como el corazón que tenía destrozado.

Como consejo a todas aquellas mujeres que están en la misma situación que yo: Pregunten siempre cada cosa de su embarazo, cuestionen a sus ginecólogos y de ser necesarios busquen segundas y terceras opiniones. No pasen por la tortura que yo pasé.


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